Con la muerte de un ser amado,no sólo se pierde a la persona, lapérdida va más allá del espacio y tiempo, se pierdesu espacio físico, las acciones que realizaba, el contexto que lo rodeaba, las relaciones con las que se vinculaba, las experiencias que faltaban, se pierde el futuro con esa persona... y en las situaciones más fuertes se puede perder el rumbo y el sentido de la existencia de la persona que se ha quedado.
Encuentra las herramientas para resignificar la pérdida y encontrar en la existencia propia los regalos más grandes en una despedida.





